Historia del café en el mundo
Los esclavos de Sudán solían viajar a Yemen y Arabia a través del puerto de Moca, que eventualmente se convertiría en uno de los nombres asociados al café. Ellos consumían la parte carnosa de la cereza del café. Se cree que el café se cultivaba en Yemen ya en el siglo XV, aunque es posible que su cultivo comenzara mucho antes.
Moca era el puerto clave de la ruta marítima hacia La Meca, uno de los lugares más visitados del mundo en esa época. Los árabes tenían una estricta política para evitar la exportación de granos fértiles, lo que impedía que el café se cultivara fuera de la región. El grano de café, que es en realidad la semilla del cafeto, pierde su capacidad de germinar cuando se le quitan las capas exteriores, lo que lo hacía infértil.
A pesar de los intentos de comerciantes y aventureros de contrabandear semillas fértiles, no fue hasta 1616 cuando los holandeses lograron trasladar algunos cafetos, los cuales empezaron a cultivar en invernaderos.
Al principio, las autoridades en Yemen incentivaban el consumo de café, considerando sus efectos superiores a los del «Kat», un arbusto cuyos brotes y hojas se masticaban como estimulantes. Los primeros lugares donde se podía consumir café, llamados «kaveh kanes», se abrieron en La Meca y rápidamente se extendieron por todo el mundo árabe. Estos establecimientos se convirtieron en puntos de encuentro social, donde se jugaba ajedrez, se intercambiaban rumores y se disfrutaba de música, canto y danza.
Los cafés, lujosamente decorados, eran únicos en su tipo, ofreciendo un espacio donde se podían tratar negocios y disfrutar de la compañía, todo por el precio de una taza de café. Sin embargo, también se convirtieron en centros de actividad política, lo que provocó su clausura en varias ocasiones. A pesar de las prohibiciones, los cafés siguieron apareciendo, y con el tiempo, las autoridades encontraron una solución: gravar con impuestos a estos establecimientos.
Durante dos siglos, los árabes monopolizaron el cultivo y comercio del café, cuidando de no exportar granos fértiles para mantener su exclusividad.
El café en América
El primer registro del café en Norteamérica data de 1668. Pronto, se abrieron cafeterías en ciudades como Nueva York, Filadelfia y Boston. Incluso el Boston Tea Party de 1773 fue planeado en una cafetería llamada «El Dragón Verde». Instituciones importantes como la Bolsa y el Banco de Nueva York surgieron en cafeterías ubicadas en el distrito financiero de Wall Street.
El café comenzó a cultivarse en América en la década de 1720. Gabriel Mathieu de Clieu, un oficial de la Marina francesa, llevó consigo un cafeto desde París hasta Martinica. Durante su travesía, enfrentó varios desafíos, incluidos ataques piratas, tormentas y la envidia de un compañero de viaje que intentó robar la planta. A pesar de estos obstáculos, Mathieu y su cafeto sobrevivieron.
Una vez en Martinica, el cafeto fue plantado y cuidado con esmero, protegido por un seto de espinas y atendido por esclavos. En 1726, se cosechó el primer café de la isla, y para 1777, había entre 18 y 19 millones de cafetos en Martinica. Así, se sentaron las bases para el cultivo comercial de café en el Nuevo Mundo.
Los holandeses fueron los primeros en llevar el café a América Central y del Sur. El cafeto llegó a la colonia de Surinam en 1718 y posteriormente se plantó en la Guyana Francesa y Brasil. En 1730, los británicos introdujeron el café en Jamaica, donde hoy se produce uno de los cafés más famosos y costosos del mundo: el Blue Mountain.
Para 1825, América Central y del Sur ya estaban en camino de convertirse en potencias cafeteras. Ese año también marca la introducción del café en Hawái, el único lugar en Estados Unidos que cultiva café, famoso por su alta calidad.
El café en Ecuador
Aunque no se sabe con certeza cómo llegó el café a Ecuador, la mayoría de los historiadores coinciden en que el grano llegó alrededor del año 1800. Una de las primeras zonas productoras fue Manabí, donde los grandes cultivos comenzaron hacia 1860.
Gracias a su ubicación geográfica, Ecuador se encuentra entre los países con mayor potencial de crecimiento en la producción de cafés especiales. En Ecuador se cultivan dos especies principales de café: arábigo y robusta. El arábigo, considerado de mayor calidad, proviene de provincias como Manabí, Loja y El Oro. Actualmente, el país produce café en 23 de sus 24 provincias, siendo las principales Manabí, Loja, Zaruma, Morona Santiago, Zamora Chinchipe, Pichincha e Imbabura.
Cita: https://www.lahora.com.ec/esmeraldas/como-llego-el-cafe-a-ecuador/
